jueves, 18 de octubre de 2012


¿Cómo gestionar eficazmente la identidad digital?


Para gestionar eficazmente la identidad digital hay que tener presente que:
  • Una identidad digital personal es una representación virtual que nos permite interactuar en el ciberespacio, proyectar una personalidad y difundir una trayectoria personal o profesional para aprender y compartir información, como noticias, webs, aficiones, opiniones, etc.
  • Es posible no querer tener una identidad digital y no participar activamente en la nueva cultura digital. Esta es una opción personal, no obstante, que no garantiza que otras personas hablen o publiquen material de un individuo determinado, o bien suplante su identidad en Internet.
  • Si bien es cierto que la propia identidad digital debería ser totalmente coherente con la identidad analógica, también es verdad que el entorno virtual puede ser el escenario idóneo para realizar algunas actividades concretas, como desarrollar una afición o encontrar contactos estratégicos para a una determinada actividad profesional. También cabe destacar que la generación digital ya no diferencia entre la identidad digital y la analógica
  • Todo lo que se publica en Internet queda para la posteridad, hecho que puede tener consecuencias futuras en la imagen y la reputación personal. Lo que se difunde sobre uno mismo y lo que nos rodea contribuye a escribir una memoria colectiva y perenne en la red. Son numerosas las quejas de los ciudadanos del peligro que puede llevar que un documento quede en la red a lo largo de los años.
  • Crear una identidad digital significa entender la tecnología y participar de ella. Es una oportunidad para demostrar quiénes somos realmente y acercarnos a la gente con intereses o aficiones similares.
  • Al igual que ocurre en el mundo analógico, hay buenas razones para tener varias identidades digitales en contextos diferentes. Pero experimentar otras identidades, a través de seudónimos y avatares, es también un riesgo, del mismo modo que alguien puede engañar, también puede ser engañado.
  • La credibilidad y la confianza, en el mundo virtual, también se gestionan aportando información responsable y ética



Nuestra  visibilidad en la red
Toda actividad que genera un individuo en la red constituye su visibilidad, que puede ser positiva o negativa. Esta visibilidad puede ser autoconstruida a partir de los posts de un blog, los mensajes de Twitter, los comentarios a vídeos, fotos ..., pero también puede ser fruto de referencias o comentarios de terceros. La comparación en el mundo analógico sería si la persona es más o menos conocida.
Un ejemplo para aumentar la visibilidad personal es utilizar el servicio de Google Latitude, basado en Google Maps, es una herramienta que aumenta la visibilidad de los usuarios más allá de su círculo social, ya que el individuo que activa este producto se convierte localizable físicamente en un mapa y puede contactar con otros individuos que también hayan geolocalitzado con este servicio a través de la web o desde un dispositivo móvil.
Otro ejemplo de visibilidad muy utilizado por bloggers o personas que actualizan informaciones regularmente es enviar la noticia de actualización de estos contenidos por correo electrónico a través de sitios de redes sociales u otras herramientas. Esta es, sin duda, una manera muy eficaz de compartir los materiales en la red y de maximizar la posible audiencia.
El impacto que tiene la visibilidad de una persona en el mundo digital es medible, por ejemplo, a partir del número de contactos que tiene, o bien, por los seguidores que tienen ciertas actividades. También es medible a partir de las veces que unos determinados contenidos son replicados, por ejemplo, al replicar la entrada de un blog, comentar un vídeo, los contenidos colgados en una red social, etc. Por otro lado, se trate o no de un web colaborativo, el tráfico que genera constituye un indicador de visibilidad cuantificable, así como el número de enlaces que lo apuntan.
Es por ello que cabe preguntarse hasta qué punto es visible la propia "marca" personal, nuestro nombre. Para las empresas, el solo hecho de generar señales de cualquier tipo ya se tiene en cuenta como una acción de marketing; a escala personal, hay que valorar si esto es algo beneficioso o no.

 


PERDIDA DE LA IDENTIDAD:
 Perder nuestra identidad digital, no solo se refiere a que nos roben los datos de nuestra cuenta de correo electrónico. En ocasiones puede llegar a convertirse en una verdadera pesadilla con alcances insospechados. 
Una identidad es un conjunto de atributos propios del individuo que lo caracterizan frente a la sociedad y que pueden ser verificados mediante documentos que los confirman.
No debe confundirse “Identidad Digital” con “Identidad Electrónica”. Esta última tiene como característica utilizar una sola tarjeta o identificación para acceder a ciertos servicios que existen en el mundo físico.
La Identidad Digital está formada por todos aquellos datos y servicios utilizados por un único individuo, que se encuentran relacionados o pertenecen a Internet, y definen al mismo dentro de la red.
Se puede hablar de robo de identidad cuando un atacante logra acceso a varios servicios y toma control de los mismos evitando que su dueño legítimo pueda recuperarlos.
Una gran cantidad de personas aún no le prestan la debida importancia a proteger sus cuentas y los servicios que utilizan en Internet.
En el caso de que un atacante lograra acceder a una casilla de correo ajena, y en la misma encontrara datos financieros de la víctima, esos fondos estarían en peligro ya que podrían ser transferidos fácilmente a una cuenta bajo el control del criminal.
Pero una suplantación de identidad digital puede llegar a traer muchos más problemas que estos. Cualquier acción que se realice utilizando el nombre del usuario, lo haría responsable, al menos hasta que pueda probar que en realidad no fue él.
Sin embargo, las mejores armas contra estos problemas se encuentran disponibles y al alcance de todos quienes deseen usarlas.
El primer paso es estar consciente de estos problemas pueden sucederle a cualquiera y por ello hay que tomar medidas preventivas. La primera de ellas sería utilizar contraseñas que no se relacionen con el usuario o su vida privada, ya sea personal o laboral. Ni tan tontas como 1234.
Otro consejo siempre válido es que no se debe usar la misma contraseña para todas las cuentas o servicios. Esto podría resultar un error fatal que no debe cometerse.