PERDIDA
DE LA IDENTIDAD:
Perder nuestra identidad digital, no solo se
refiere a que nos roben los datos de nuestra cuenta de correo electrónico. En
ocasiones puede llegar a convertirse en una verdadera pesadilla con alcances
insospechados.
Una identidad es un conjunto de atributos propios del individuo que lo caracterizan frente a la sociedad y que pueden ser verificados mediante documentos que los confirman.
Una identidad es un conjunto de atributos propios del individuo que lo caracterizan frente a la sociedad y que pueden ser verificados mediante documentos que los confirman.
No debe
confundirse “Identidad Digital” con “Identidad Electrónica”. Esta última tiene
como característica utilizar una sola tarjeta o identificación para acceder a
ciertos servicios que existen en el mundo físico.
La
Identidad Digital está formada por todos aquellos datos y servicios utilizados
por un único individuo, que se encuentran relacionados o pertenecen a Internet,
y definen al mismo dentro de la red.
Se puede
hablar de robo de identidad cuando un atacante logra acceso a varios servicios
y toma control de los mismos evitando que su dueño legítimo pueda recuperarlos.
Una gran cantidad de personas aún no le prestan
la debida importancia a proteger sus cuentas y los servicios que utilizan en
Internet.
En el
caso de que un atacante lograra acceder a una casilla de correo ajena, y en la
misma encontrara datos financieros de la víctima, esos fondos estarían en
peligro ya que podrían ser transferidos fácilmente a una cuenta bajo el control
del criminal.
Pero una
suplantación de identidad digital puede llegar a traer muchos más problemas que
estos. Cualquier acción que se realice utilizando el nombre del usuario, lo
haría responsable, al menos hasta que pueda probar que en realidad no fue él.
Sin
embargo, las mejores armas contra estos problemas se encuentran disponibles y
al alcance de todos quienes deseen usarlas.
El
primer paso es estar consciente de estos problemas pueden sucederle a
cualquiera y por ello hay que tomar medidas preventivas. La primera de ellas
sería utilizar contraseñas que no se relacionen con el usuario o su vida
privada, ya sea personal o laboral. Ni tan tontas como 1234.
Otro
consejo siempre válido es que no se debe usar la misma contraseña para todas
las cuentas o servicios. Esto podría resultar un error fatal que no debe
cometerse.
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